
Los recientes movimientos en el mercado del gas natural han vuelto a poner en evidencia la vulnerabilidad del sistema energético ante eventos climáticos extremos. Ante los pronósticos de tormentas invernales en Estados Unidos, los precios de los contratos de futuros de gas natural registraron incrementos abruptos, reflejando la preocupación del mercado por posibles interrupciones en el suministro energético.
De acuerdo con análisis citados por Bloomberg, este comportamiento apunta a una de las mayores alzas semanales en más de 35 años para los futuros de gas natural, instrumentos que fijan hoy el precio del combustible que se utilizará en los próximos meses, principalmente para generación eléctrica y calefacción. El alza evidencia la tensión entre oferta, demanda y clima en un sistema altamente interconectado.
¿Qué está pasando con el gas natural?
El mercado del gas natural es particularmente sensible a los pronósticos meteorológicos. En escenarios de frío extremo, la demanda se incrementa de forma significativa, mientras que la producción y el transporte pueden enfrentar restricciones operativas. A esto se suma un crecimiento de la demanda que no ha sido acompañado al mismo ritmo por la producción, lo que vuelve al mercado más vulnerable a cambios bruscos en precios.
Este desequilibrio estructural explica por qué, ante la expectativa de una tormenta invernal, los precios reaccionan de manera inmediata, incluso antes de que los efectos se materialicen en la infraestructura energética.
Tormentas invernales y vulnerabilidad del sistema energético
Los eventos de clima extremo se han consolidado como uno de los principales factores de estrés para el sistema energético. La experiencia de tormentas invernales previas ha mostrado cómo un fenómeno climático localizado puede generar impactos amplios y regionales, afectando tanto la generación como la distribución de energía.
La alta dependencia del gas natural para la generación eléctrica y la calefacción incrementa la exposición del sistema cuando la infraestructura enfrenta condiciones adversas. En este contexto, la resiliencia del sistema energético se vuelve un elemento central de la planeación y la gestión a largo plazo.
Implicaciones para la industria y la manufactura en el norte de México
Más allá del impacto sistémico, los reportes recientes de medios especializados apuntan a consecuencias concretas para la actividad industrial, especialmente en regiones altamente interconectadas con el sistema energético de Estados Unidos.
De acuerdo con información citada por Bloomberg y otros medios, el escenario actual se caracteriza por:
- Incrementos acelerados en los precios del gas natural, reflejados en los mercados de futuros
- Mayor presión sobre la generación eléctrica, derivada del aumento en la demanda por calefacción
- Riesgos operativos en infraestructura energética, asociados a congelamientos y condiciones invernales extremas
A este panorama se suma el contexto nacional. La Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) informó que el Frente Frío Número 30 impactará al norte de México, con lluvias, heladas, posibles nevadas y fuertes vientos, condiciones que pueden aumentar la demanda energética y tensar la operación del sistema eléctrico.
En conjunto, estos factores configuran un entorno de mayor exposición energética para la industria del norte del país, donde se concentra una parte relevante de la manufactura nacional.
Almacenamiento de energía (BESS) como herramienta de gestión energética
Ante escenarios de alta volatilidad, el Almacenamiento de Energía con Baterías (BESS) permite a las empresas incorporar flexibilidad y control dentro de su estrategia energética. Integrado de forma adecuada, un sistema BESS puede:
- Almacenar energía cuando la red es estable.
- Desplazar consumo en horarios de alta demanda o mayor costo.
- Reducir picos de demanda y cargos asociados.
- Apoyar la continuidad de procesos críticos, según su configuración.
A diferencia de los combustibles fósiles, el BESS no depende de cadenas de suministro externas ni de condiciones climáticas para operar una vez instalado, lo que aporta mayor previsibilidad operativa.
Solar + BESS: una estrategia para fortalecer la continuidad operativa
Cuando el almacenamiento de energía se integra con Generación Solar en Sitio, las empresas avanzan hacia una gestión energética más resiliente. El objetivo principal no es sustituir a la red eléctrica, sino fortalecer la continuidad operativa, reducir la exposición a disrupciones del sistema y ganar mayor control sobre su energía en escenarios de alta volatilidad.
Esta combinación permite a las empresas mantener procesos críticos, minimizar el impacto de eventos externos y mejorar la planeación energética de largo plazo. Beneficios como el desplazamiento de consumo entre horarios y la optimización de costos son relevantes, pero se dan como parte de una estrategia más amplia orientada a la estabilidad y confiabilidad de la operación.
Con ello, las organizaciones pueden pasar de una respuesta reactiva ante crisis energéticas a una planeación preventiva, alineada con su operación, el entorno regulatorio y el comportamiento del sistema eléctrico.
Pensar la energía como sistema
La reciente alza en los precios del gas natural refuerza una conclusión clave: la energía debe analizarse como un sistema interconectado, donde clima, oferta, demanda y regulación influyen directamente en la operación de las empresas.
En Energía Real, entendemos el almacenamiento de energía (BESS) como parte de estrategias energéticas integrales, diseñadas para acompañar a las empresas en un entorno energético cada vez más dinámico, volátil y expuesto a factores externos.
“Un sistema de almacenamiento de energía (BESS) no solo reduce costos: protege la continuidad operativa. Permite mantener la producción, evitar mermas y desplazar el consumo del horario caro al barato, justo cuando la red es más vulnerable.”
— Karla E. Montes, BESS Manager, Energía Real
La incorporación de sistemas de almacenamiento de energía (BESS) va más allá de una decisión técnica. Se trata de una definición estratégica que permite a las empresas fortalecer su rentabilidad, reducir exposición a riesgos energéticos y mantener su competitividad en un entorno cada vez más volátil.
Para que un proyecto de BESS genere valor real, es clave considerar desde el inicio:
- Un diseño alineado al perfil de consumo y a la estructura tarifaria de cada operación.
- Tecnología confiable con capacidades de monitoreo y optimización continua.
- Enfoque integral que acompañe al proyecto a lo largo de todo su ciclo de vida.
En Energía Real, el almacenamiento de energía se integra dentro de una visión más amplia, basada en tres principios: integración total de las soluciones energéticas, innovación tecnológica aplicada a modelos financieros flexibles, y un compromiso de largo plazo que asegura operación, seguimiento y evolución continua de cada proyecto.
Consultoría y acompañamiento
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